Festividades
Ayacucho
destaca no sólo por sus numerosos templos y casonas coloniales,
sino también por sus costumbres y tradiciones ancestrales, que reflejan la
inquebrantable fe de su pueblo. La ciudad de Ayacucho
es considerada después
de Sevilla (España) como la segunda
en el mundo por la celebración de la tradicional Semana Santa. En
estas dos ciudades se mantienen los rituales antiguos de la Semana Santa, donde
se siente y percibe un fervor religioso especial. Ayacucho es la capital
latinoamericana de la Semana Santa y esta festividad es celebrada durante diez
días, en los cuales la población y los turistas, que arriban a esta ciudad,
participan de las ceremonias religiosas y procesiones, así como en actividades
culturales, artísticas, gastronómicas y
comerciales. Todos los integrantes de la sociedad ayacuchana, en todos sus
niveles sociales, participan de algún modo en los diversos eventos que
conforman esta singular y colorida festividad religiosa y pagana. Desde las
autoridades locales y, ahora último nacionales, pasando por los Mayordomos de
las ocho principales procesiones de la ciudad. En las principales calles
céntricas de la ciudad se crean hermosas alfombras de flores para recibir a la
procesiones. La Semana Santa en Ayacucho se inicia el Viernes de Dolores, que es
el viernes anterior al Domingo de Ramos.
El
Lunes Santo, sale la Procesión del Señor del Huerto y el Martes Santo, la
Procesión del Señor de la Sentencia. El Miércoles Santo, sale la Procesión del
Encuentro, que es la que suscita mayor emotividad en la población ayacuchana.
La Plaza Mayor es el escenario donde se revive el encuentro de Jesús con su
madre.
El Jueves Santo, se visitan las 7 iglesias más importantes de la
ciudad y se escenifica el camino al calvario. En la noche del Viernes Santo, las luces
de la Plaza Mayor se apagan y sale la procesión del Señor del Santo Sepulcro,
donde la imagen de Cristo yace en un féretro de cristal adornado con flores
blancas acompañado de la Virgen Dolorosa. Esta conmovedora procesión es
acompañada por fieles vestidos de luto con vela en mano, que acompañan en duelo
a la procesión al compás de la banda de músicos y la Tuna
Universitaria de Huamanga, que dedica desgarradoras
canciones. Finalizada la procesión, los jóvenes se dirigen al "Vela
Toro", que es el amanecer previo al "Jala Toro" del día
Sado de Gloria, es el día de festejo
popular que comienza con el “Jala Toro o Pascua Toro”,
costumbre tradicional en la que los toros son soltados de la Alameda de
Huamanga rumbo a la Plaza de Armas. Los toros son enlazados por los jinetes con
sus bravos caballos morochucos, escoltados por hacendados con caballos de paso
y bandas de músicos, que acompañan a las grupos de personas que van corriendo
por delante de los bravos toros de lidia, mientras en la plaza la gente
se amotina y forma torres humanas, que esperan a los toros.
Por la noche, la multitud espera el amanecer del día Domingo,
donde se presenciará el anda del Cristo Resucitado. Afuera, en las cuatro
esquinas de la plaza de armas, se puede ver ardiendo las hogueras de
"chamiza", como señal de bienvenida, y enormes castillos
pirotécnicos que alumbran la noche. El Domingo de Resurrección,
sale la Procesión del Cristo Resucitado. La aparición del anda, en el amanecer
oscuro, produce el efecto de una grande e impresionante belleza. La procesión
recorre todo el perímetro de la plaza mayor; además de los juegos artificiales,
se quema la “chamiza”, que con su fulgor y
crepitar otorga un ambiente de fiesta y regocijo. Esta procesión, es la más
impresionante de la Semana Santa por su significado y por la gran magnitud del
enorme trono, que es cargado por aproximadamente 300 devotos.
Luego, por la tarde, se realizan las tradicionales carreras
de caballos de
los morochucos.
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